La escuela pincharrata

Bilardo y Sabella, sus mejores alumnos

Estudiantes respetó su escuela con dos técnicos moldeados con las enseñanzas de Zubeldía

 

 

SABELLA, BILARDO Y ZUBELDÍA, UNA TRILOGÍA DE TÉCNICOS CON PUNTO EN COMÚN

 

Carlos Bilardo y Alejandro Sabella son dos fieles exponentes de la escuela de Zubeldía. Amantes de la táctica, obsesivos y estudiosos. Los dos aprendieron las enseñanzas de Osvaldo Zubeldía, uno por tenerlo como entrenador y el otro por aprender de su mejor alumno. Bilardo fue el primero del grupo en ponerse el buzo de técnico luego de colgar los botines. Arrancó en Estudiantes y luego siguió su propio camino, conduciendo a la Selección hasta la cúspide del mundo. “Nunca me voy a cansar de repetir que Osvaldo Zubeldía fue mi maestro, tanto en lo futbolístico como en lo humano. Yo llegué a Estudiantes cuando tenía 25 años y no pensaba ni remotamente que el fútbol iba a ser mi profesión exclusiva. Es cierto que me gustaba de alma, pero me había encaminado decididamente en la medicina”, contó en su libro Así ganamos la copa del mundo. En esa publicación agregó también en relación a dicho aprendizaje: “Osvaldo (Zubeldía) me mostró una nueva dimensión del rol del jugador profesional. Me explicó cómo se puede hacer, en base a un hombre con las cualidades necesarias, un cuidadoso trabajo de orfebre y potenciarlo al máximo. Cuando uno entiende que entrenando se va acercando a la perfección, a rendir al máximo, el fútbol cobra otro significado, es como si se lo volviera a descubrir. Ya Osvaldo, con Argentino Geronazzo, había publicado un libro sobre tácticas y estrategias que me resultó francamente apasionante.” Alejandro Sabella fue el otro DT con el mismo sello. Tuvo a Bilardo como conductor y en su primera experiencia como entrenador retomó el camino del Pincha en la Libertadores. Será por eso que en el libro Zorro Viejo escribió en el prólogo “Estimado Osvaldo: aunque personalmente no tuve el gusto de conocerlo, ha sido tanto lo que recibí de usted que sólo me queda agradecerle. Espero haber honrado su memoria y aportado un granito de arena para los más jóvenes. No escuché el timbre de su voz ni estreché su mano, pero dentro mío atesoro muchas de sus enseñanzas, porque como en El Principito de Saint-Exupéry, “lo esencial es invisible a los ojos”.

Comentarios
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Martha Velázquez

Buenos días! Quería consultar si hay una escuela de directores técnicos 100 % online o una escuela en Cba capital. Gracias

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Martha Velázquez

Buenos días! Quería consultar si hay una escuela de directores técnicos 100 % online o una escuela en Cba capital. Gracias

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